Europa y España en la zona gris

Los incesantes ataques híbridos de Rusia contra Europa fuerzan a la Unión Europea a pensar en nuevos mecanismos frente a una amenaza cada vez más compleja. La guerra híbrida supone un conflicto no declarado que vive en la zona gris, entre el blanco de la paz y el negro de la guerra convencional. La amenaza incluye constantes incursiones en el espacio aéreo europeo con drones, injerencias informativas y electorales, sabotajes físicos y en el ciber espacio contra infraestructuras civiles e instrumentalización de la inmigración. Esta última agresión híbrida es bien conocida por las autoridades españolas porque el juego en la zona gris no es exclusivo de Rusia: Marruecos puede haber tensado esa cuerda contra España en la reciente crisis migratoria de Ceuta 

Desde antes de la Guerra de Ucrania, la Unión Europea viene sufriendo acciones hostiles de todo tipo que no pueden ser atribuidas directamente a Rusia. Entre los episodios recientes destaca el incidente ocurrido en agosto en el aeropuerto alemán de Leipzig, donde se detectó un dron con explosivos cerca de un avión de carga ucraniano. Las investigaciones iniciales alemanas apuntaban a la implicación del Kremlin. Se sospecha también de la participación rusa en otros incidentes: el sabotaje de infraestructuras clave como incendios en fábricas de armas de Rumanía y Polonia, daños en líneas ferroviarias de Letonia y Polonia, ciberataques de denegación de servicios en toda la UE por parte de grupos hacker como el prorruso Noname057 o incluso una fuerte injerencia en procesos electorales como los de Moldavia en 2024 y 2025[1]. Todas estas operaciones se sitúan por debajo del umbral de un conflicto militar convencional y son claros ejemplos de acciones recogidas en el marco de una guerra híbrida, fruto de una estrategia de desestabilización que combina distintos instrumentos para debilitar la seguridad y la cohesión europeas. 

Ante esta situación, durante los meses de septiembre y octubre se han observado movimientos en las instituciones europeas, cada vez más conscientes de la necesidad de establecer mecanismos efectivos y coordinados para prevenir y responder a estas amenazas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha propuesto ante el Parlamento Europeo una nueva herramienta para reforzar la cohesión de los estados miembros frente a este tipo de acciones hostiles. Se pretende crear una iniciativa europea (similar al artículo 4 de la OTAN) que permita a los Estados miembros consultarse de forma inmediata cuando su integridad territorial, independencia política o seguridad estén amenazadas. Tras esta propuesta se ha debatido dar un paso más allá y avanzar hacia la creación de un Consejo Europeo de Seguridad (ESC)[2]. 

La medida implicaría dar una respuesta a situaciones que no alcancen el umbral de una agresión armada (para eso está el artículo V de OTAN), por lo que sería de especial aplicación frente a situaciones en la zona gris. España también está expuesta a este tipo de amenazas por lo que debe mantener una posición solidaria. Aunque Rusia pueda percibirse lejana desde España y se consideren prioritarios otros riesgos para la seguridad nacional, como las crisis migratorias, el terrorismo o la inestabilidad en el Sahel, la propuesta de Von der Leyen ha encontrado cierta receptividad entre las autoridades españolas, posiblemente debido a la reciente mala vecindad mostrada por Marruecos durante la invasión de inmigrantes en Ceuta en julio de 2026.

La materialización de este ESC, que inicialmente parece muy orientado a Rusia, sería de especial utilidad para España. La invasión ocurrida en Ceuta nos serviría de ejemplo para visualizar la aplicación práctica de este mecanismo, dado que la instrumentalización de los flujos migratorios en las fronteras exteriores de la UE constituye una forma de agresión híbrida que requiere una respuesta conjunta. El ESC permitiría dar una sólida respuesta europea a la posible nueva estrategia gris de Marruecos respecto a Ceuta y Melilla. El mecanismo podría usar instrumentos europeos como la revisión de acuerdos comerciales o la imposición de sanciones económicas, evitando que la actuación dependa exclusivamente de una decisión unilateral española. De esta forma, España podría hacer frente a las agresiones migratorias, reforzar la disuasión y proteger sus relaciones diplomáticas con Marruecos mediante respuestas del conjunto de la Unión Europea, para retornar a un Status Quo en el que no se plantean dudas en ningún foro sobre la españolidad de Ceuta y Melilla.

Otro punto de gran relevancia que se debe examinar durante los debates de la propuesta de la Comisión Europea es la coordinación con OTAN. El secretario general de la Alianza ha afirmado que acogen «con satisfacción que nuestros aliados y socios europeos den un paso al frente para hacer más en apoyo de nuestra seguridad compartida». La medida cuenta por tanto con el respaldo de OTAN y se ajusta al principio de complementariedad con esta organización.

El debate surgido de la propuesta de Von der Leyen ha seguido sonando en las instituciones europeas. El lunes 28 de septiembre, los ministros de Exteriores de la UE se reunieron para debatir acerca de la respuesta más eficaz ante los ataques híbridos. El objeto de la reunión se centró en desarrollar un protocolo de seguridad de emergencia[3]. Las propuestas son muy incipientes, por lo que no existe todavía nada en firme. Lo que sí podemos saber son las posiciones de algunos ministros como el ministro de defensa finlandés, entre otros, que afirmó que la Unión necesitaba medidas mayores, una coordinación más sólida, más dinero y compras conjuntas. También podemos señalar las declaraciones de la Alta Representante de la UE para Seguridad y Relaciones Exteriores, Kaja Kallas, que sostiene que Europa necesita «rearmarse con mayor rapidez y eficacia» para cumplir los objetivos fijados para 2030.

A la luz de lo expuesto, podemos concluir que la Unión Europea se enfrenta a una amenaza más seria de lo que había percibido durante la última década. Rusia ha intensificado sus acciones desde la invasión a gran escala de Ucrania, recurriendo también a agresiones a Europa propias de una guerra híbrida. Ante este escenario, el viejo continente necesita aumentar su implicación en materia de seguridad y defensa para garantizar su propia autonomía. Por ello, invertir en defensa resulta hoy más importante que nunca.

La propuesta impulsada por Von der Leyen adquiere una relevancia especial en este contexto, y habrá que observar cómo evoluciona a finales de 2026, con la expectativa de que pueda materializarse en 2027. Europa debe asumir que el escenario internacional ha cambiado: las tensiones geopolíticas aumentan y, aunque una confrontación militar directa con Rusia parece lejana (cada vez menos), no debe descartarse. Frente a esta realidad, resulta fundamental que la UE refuerce su unidad y cohesión (también con Reino Unido, Noruega, Canadá y por supuesto Ucrania), evitando las divisiones que Rusia pueda aprovechar. Asimismo, debe fortalecer su capacidad de disuasión y garantizar la credibilidad de su compromiso de emplear la fuerza si fuera necesario. 

Para España, el desarrollo de este mecanismo de la UE es fundamental si no queremos quedarnos solos para evitar la creciente mala vecindad de Marruecos con Ceuta y Melilla, y retornar a la ejemplar relación de amistad, basada en el respeto mutuo, que España debe tener con todo el Magreb.

Alicia González Pérez, Analista Colaboradora


[1] Moldavia denuncia cuatro vías de injerencia de Rusia en las elecciones parlamentarias de este domingo | Internacional | EL PAÍS

[2] https://es.euronews.com/2026/10/13/ue-busca-hacer-frente-ataques-hibridos-consejo-europeo-seguridad “La iniciativa completa se articula en torno a tres elementos principales. En primer lugar, está el propio ESC, concebido como un foro político ágil que ampliaría la cumbre de líderes de la UE para incluir a socios clave que no forman parte del bloque. En segundo lugar, el Protocolo de Seguridad de Emergencia obligaría a los Estados miembros a reunirse de inmediato si uno de ellos se enfrenta a una amenaza híbrida. El tercer pilar sería un fondo específico para Capacidades Estratégicas de Defensa, centrado en inversiones conjuntas en defensa aérea, ciberseguridad y sistemas espaciales.”

[3] Kaja Kalla, la representante de la Unión para Asuntos Exteriores ha declarado que la iniciativa serviría para coordinar a los miembros de la UE para responder a los llamados “ataques en zona gris”, que son acciones hostiles diseñadas para causar daño sin cruzar el umbral militar tradicional y en las que, en ocasiones, es complicado determinar quién es el autor.  Zona gris y guerra híbrida son conceptos relacionados y complementarios. La zona gris describe un contexto, mientras que la guerra híbrida describe la forma de combinar distintos medios para enfrentarse a un adversario que se quiere mover en ese contexto.