Introducción: Un golpe al Caos
El 3 de enero de 2026, el mundo despertó con una noticia que parecía sacada de una película: fuerzas especiales de Estados Unidos capturaban a Nicolás Maduro y a su esposa en una operación relámpago bautizada como “Resolución Absoluta”. En menos de tres horas, Washington había eliminado al hombre que durante una década desafió sanciones, bloqueos y acusaciones de narcoterrorismo. Pero el verdadero impacto no está en la caída de Maduro, sino en lo que revela: Venezuela no era un Estado fallido solamente, era un Estado gánster, un entramado donde la política, el crimen y la economía ilegal formaban parte del mismo sistema y el Estado ordena el caos para gestionar economías criminales.
De entre los actores más destacados además de evidentemente los nacionales Cártel de los Soles, los colectivos y los pranes de entre los que destaca el Tren de Aragua, el régimen Chavista se había convertido en un paraíso de oportunidades para el ELN y algunas secciones de las Farc, provenientes de Colombia, para aliados mexicanos como el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación, también los brasileños PCC y Comando Vermelho e incluso el libanés Hezbollah que utiliza Venezuela para logística y finanzas.
Todo este ecosistema transnacional que se ha arraigado en Venezuela tiene ese nido de confort bajo el régimen chavista. Ahora bien, ¿Cómo puede evolucionar este panorama después de la captura de Maduro?
Venezuela: el Estado Gánster
El crimen organizado no se erradica con un arresto. En criminología se habla de la estrategia del capo, y se advierte que arrestar al líder suele fallar en sistemas donde el crimen está incrustado institucionalmente. La caída de Maduro no desmantela el sistema, simplemente rompe el equilibrio. Un equilibrio que se sostenía en tres pilares. El Cártel de los soles, el Tren de Aragua y el Arco Minero. Estos tres sustentan un estado que dejó de combatir el crimen para convertirse en él. Es cierto que sin Maduro debe analizarse como esos tres pilares interactúan entre ellos. ¿Irá el Tren de Aragua a por los corredores mineros del ELN? Todo parece apuntar a que independientemente de que haya fragmentación e incluso violencia, los tres pilares seguirán ahí aunque Maduro ya no esté. Delcy Rodríguez queda pues a cargo de mantener o romper estos pilares lo cual sería un golpe real al crimen organizado en Sudamérica.
1.º Pilar del Estado gánster: El Cártel de los Soles: la red militar que garantiza la impunidad
El Cártel de los Soles no es un cártel como se entiende tradicionalmente, es más bien una red de patronazgo extendida por el cuerpo militar de Venezuela. Maduro ofrecía impunidad a cambio de lealtad, lo cual permitía que cada rama del ejército “montase su negocio”. La fuerza naval controlaba las rutas marítimas de narcotráfico y la Guardia Nacional, las fronteras por donde entran el ELN y el tráfico de cocaína, de la cual ha aumentado el flujo por Venezuela e incluso ha empezado a producirse en el territorio durante el gobierno de Maduro, aunque Colombia sigue siendo, por mucho, la principal productora. Entiéndase que esta simplificación no implica que haya una estructura ramificada, sino más bien un clima de corrupción que permitiría esta logística. Al permitir que los altos mandos se lucren del narcotráfico y la extorsión, Maduro se blinda frente a posibles golpes de Estado y, para complementar esto, utiliza el segundo pilar.
2.º Pilar del Estado gánster: El Tren de Aragua: del pranato a la expansión continental que gestiona el caos social y urbano
Los pranatos, bandas que comienzan en las cárceles y se expanden por el territorio son un buen aliado del régimen, especialmente el Tren de Aragua, el más famoso y grande de estos pranatos. El Tren de Aragua vive de la explotación de migrantes venezolanos que están asentados en más de 10 países diferentes de latinoamérica y algunas ciudades de EE.UU. Además controlan territorio en el estado de Aragua. Maduro entendió que el caos también es una forma de control y permitió el crecimiento de este grupo extremadamente violento y que explota a la migración venezolana. Además, Maduro vio en los pranatos la posibilidad de aumentar los efectivos en sus colectivos, -paramilitares civiles vinculados al gobierno-. Por el precio adecuado, miembros de estas bandas luchan para reprimir disidencias, el dinero para estos pagos viene extraído en gran parte del tercer pilar del cual el TdA participa también.
3.º Pilar del Estado gánster: El arco minero: la maldición del oro que financia el sistema
El Arco Minero del Orinoco es el tercer pilar fundamental del Estado gánster venezolano, funciona como un enclave de supervivencia financiera que ganó relevancia tras el colapso de los ingresos petroleros. Esta región tiene aproximadamente el tamaño de Portugal y es el escenario de una competencia violenta por el control de la extracción de oro, diamantes y coltán.
En el estado Bolívar, el Sindicato de las Claritas es una de las organizaciones criminales más influyentes en la minería ilegal. Mantienen una relación larga con el gobierno chavista, que se profundizó bajo el liderazgo de Maduro. Junto a otros grupos denominados “sistemas” gestionan minas y cobran la “causa” un impuesto criminal a cambio de protección y logística. Estas organizaciones han sobrevivido a ofensivas militares y, como ya advertí en un artículo anterior, suponen un riesgo geopolítico ya que realizan incursiones en Guyana por el territorio del Esequibo.
El ELN entró en Venezuela buscando refugio seguro frente a las fuerzas colombianas y Maduro se lo otorgó a cambio de su ayuda para controlar las economías criminales, incluyendo además del narcotráfico, la minería ilegal. Establecieron unos feudos en los estados de Apure y Amazonas, donde actúan como autoridad de facto, supervisando minas y castigando con ejecuciones sumarias a quienes rompen sus reglas. Después de la captura de Maduro, el ELN, ya más una fuerza binacional, emitió un llamado a las armas para defender el legado chavista, lo cual subraya su papel como pilar defensivo del sistema.
La Segunda Marquetalia y otras facciones de las FARC que rechazaron el acuerdo de paz en 2016 salieron de Colombia y se instalaron en el sur de Venezuela donde controlan yacimientos en Amazonas y Bolívar, recolectando pagos en oro de los mineros y coaccionando a comunidades indígenas para permitir el acceso a sus tierras. Estas facciones de las FARC, pese a haber tenido treguas y compartir rutas con el ELN, han competido con ellos en Apure, donde Maduro favoreció al ELN, desplazando a las ex-FARC.
Este sistema en el que el gobierno deja hacer, y los ejércitos mercenarios y los capataces criminales explotan el territorio ha contaminado los ríos que proveen el 90% del agua fresca del país debido al uso masivo de mercurio (engancha el oro y ayuda a extraerlo). Además se han reportado la existencia de fosas comunes, trabajo infantil forzado, trata de personas para explotación sexual y reclutamiento forzado de jóvenes indígenas.
El relleno de la pirámide: Criminales beneficiados
Ante este panorama caótico, pero controlado por Maduro, otros criminales vieron la oportunidad de utilizar Venezuela. Y el caos ya no controlado puede abrir nuevas oportunidades.
De los gigantes brasileños, el PCC mantenía ya una alianza con el Tren de Aragua en la frontera, esta alianza centrada en el tráfico de armas y la toma de yacimientos mineros en el lado brasileño, ha introducido armas militares venezolanas en Brasil y cocaína hacia el Atlántico. El CV, en cambio, una fuerza aún ascendente en el tráfico de cocaína, podría aprovechar la crisis actual para expandir su presencia directamente hacia la región amazónica venezolana, aunque evidentemente tendrá que competírsela al PCC.
Los servicios de inteligencia y fiscales estadounidenses apuntan a que la Venezuela de Maduro ha servido como puerta de entrada para que grupos proxy de Irán y otros enemigos de EE.UU. establezcan una base en el hemisferio occidental. Además según ellos, Irán usa bancos venezolanos para lavar dinero y pagar por sus grupos proxy los Hutíes y Hezbollah. También utiliza fábricas venezolanas para desarrollar misiles balísticos y motores de drones que luego son vendidos a Rusia. La presencia de Hezbollah está bien documentada como un actor que utiliza el territorio venezolano para actividades financieras y logísticas. Se les acusa de participar en acuerdos de armas por cocaína con el Cártel de los Soles, suministrando lanzacohetes antitanque a las FARC a cambio de droga. Hamas también ha sido vinculado por fiscales estadounidenses en esquemas de reclutamiento y organización de ataques contra intereses de EE.UU. en colaboración con el régimen, utilizando como intermediario a figuras del PSUV como Abdel el Zabayar.
Este cóctel caótico ha sido capaz de prosperar en Venezuela durante el liderazgo de Maduro, pero sin él ¿Asegurará el régimen este equilibrio? ¿Es posible que Delcy Rodríguez rompa uno de estos tres pilares?
Cuando la selva se queda sin rey
Maduro era un árbitro del crimen. Su autoridad mantenía a raya a los distintos actores del crimen, distribuyendo poder y beneficios, sin él cabe la posibilidad de que el equilibrio se rompa. Los generales buscarán autonomía, el Tren de Aragua, el ELN y las FARC competirán por corredores mineros y los colectivos pueden radicalizarse. Dependiendo de cómo se desarrolle la situación con el gobierno el crimen en Venezuela puede verse enfrentado y fragmentado, o puede seguir en equilibrio. Sin embargo, una selva de la que sacan al mayor depredador apunta a ser el escenario en el que el resto de fieras lucharán para tener más territorio.
En medio del caos Delcy Rodríguez juramentó como presidenta ad interim. EE.UU. parece dispuesto a tratar con ella, siempre que garantice estabilidad y mantenga abiertas las puertas del petróleo. Pero su poder sigue sosteniéndose con el mismo entramado criminal, además ahora el aliciente de lucrarse también con el petróleo y su dependencia de las ramas militares parecen apuntar a que Rodríguez seguirá los pasos de Maduro y tratará de mantener el equilibrio de poder entre los diferentes grupos criminales, en cuanto a estos, la intervención estadounidense parece haber abierto algunas puertas.
El fin de la “Pax Mafiosa”: Fragmentación y Adaptación
Los analistas apuntan a diversos escenarios en que la captura de Maduro supone el principio del fin. Pero para el sector de la seguridad las expectativas no son tan optimistas como en los sectores energéticos o financieros.
Maduro mantenía un equilibrio precario entre facciones militares, guerrillas colombianas y megabandas. Sin él se prevé la disputa de mercados ilícitos y rutas de tráfico, al que ahora cabe la posibilidad de añadirse el petróleo entre los productos de contrabando. Los acuerdos tácticos que Maduro conseguía que las facciones que se disputaban territorios mantuvieran ahora corren el peligro de desmoronarse. Lo cual podría llevar a una escalada de violencia e inestabilidad en las zonas fronterizas.
Además el arresto del líder del Cártel de los Soles no destruye la cultura de corrupción que está arraigada en los mandos militares que se enriquecieron bajo Maduro y que ahora siguen teniendo incentivos para mantener esos ingresos ilícitos. Además las figuras clave de este sistema de corrupción siguen en el poder.
En cuanto a los grupos y bandas que explotan el rico territorio venezolano algunos ya han proclamado que su intención es coger las armas y defender el sistema. El ELN podría intentar consolidarse en Apure y el Arco minero actuando como una insurgencia pro-Chavista. El Tren de Aragua, que es extremadamente resiliente debido a su estructura de archipiélago insurgente (descentralizado y con células semiautónomas), puede regenerar células rápidamente y aprovechar el flujo migratorio que puede crecer próximamente (sea de huida o de llegada). Los colectivos pueden radicalizarse si ven que el chavismo cae, lo cual puede desatar más violencia en las principales ciudades del país.
Ante el aumento de la presión militar de EE.UU. en el Caribe, las organizaciones criminales están mostrando su capacidad de adaptación. El crimen podría diversificarse hacia actividades percibidas como de menor riesgo que el narcotráfico, como la minería ilegal, delitos ambientales, estafas cibernéticas y el tráfico de personas. Además la alianza con PCC y CV puede verse fortalecida. Ahora que el Caribe está controlado la mejor ruta es el Atlántico. También puede ser que se abran corredores hacia Ecuador y Perú, donde la producción de cocaína va en aumento y el Tren de Aragua ya tiene presencia.
La adopción de narcosubmarinos no tripulados, ya usados por los cárteles mexicanos, puede ser una alternativa que se use para evadir el bloqueo naval y que además lucre a los cárteles de Sinaloa y de Jalisco Nueva Generación.
Finalmente el mayor cambio que se prevé es el futuro de la industria petrolera. Con la reactivación de esta industria los criminales tienen un nuevo mercado que amenazar. En algunas regiones los criminales ya perforan oleoductos, llegando a robar hasta el 30% del combustible en algunos casos. La inestabilidad actual podría escalar el robo de infraestructura para venderla como chatarra y aumentar la piratería contra buques petroleros en la costa.
La cabeza de la hidra ha sido cortada, pero otras van a nacer en su lugar. Cortar cabezas es útil, pero ante el panorama criminal de Venezuela el cambio debe ser estructural. No hay solución rápida, y lo que es seguro es que mientras el alto mando Venezolano y también Colombiano y Brasileño sigan nutriéndose del crimen, cortar la financiación ilícita, restaurar el estado de derecho, reestructurar el ejército, las petroleras y las mineras será una tarea heroica que no saldrá adelante sin presión externa.
